Y lo besé, llegué a hacerlo decidida, con solo un objetivo, lo besé solo para jamás olvidar como besan los labios falsos, los labios llenos de mentiras y no tropezarme ya jamás con labios parecidos en mi vida. Lo besé y pude morir en ese mismo instante por él, fundirme entre sus brazos, pudo unir todos mis pedazos. Lo besé, y pude olvidarme en ese instante de todo… del dolor, del odio, de la decepción que me dejó y solo ser yo con él. Lo besé, y al instante fracasé con mi objetivo.

Lizbeth Luna (via el-aire-en-tu-cara)

De todas aquellas manos, la suya era la única que transmitía la vida.

Mario Benedetti (La tregua)